28 abr. 2012

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Qué triste sería la vida si en ninguno de los pasos que damos, nos tropezásemos... Sería triste, porque no aprenderíamos jamás a valorar las flores, el cielo azul, el agua. Y es por eso, que aprendemos a entender el significado de las cosas cuando no se puede caer más. Si la vida no nos enseña lo que son los errores, y lo muy importante que significa equivocarse, nuestra vida sería un bucle, estaríamos haciéndonos daño una y otra vez, como un tren de largo recorrido que realiza su interminable viaje, sin que nada ni nadie nos pudiese parar, pero la vida no es eso, la vida consiste en levantarse después de caer, de abrir los ojos a aquello que nos hace daño, para no volver a sufrir más. Es eso, la sinceridad de la vida, la suerte de poder habernos equivocado por algo, para que después no aparezca el miedo... Y creo que ahí está el secreto, aprender de los errores... no creéis? ¿ Qué valor tendría la vida si a veces no tenemos el miedo de saber que podemos perder algo ? ¿ Podríamos ser felices si no existieran los problemas en nuestra vida ? Ni siquiera sabríamos si somos felices si los problemas no formasen parte de ella, porque no tendríamos el poder de saber lo que está bien y lo que está mal, veríamos bien todo, lo bueno , lo malo, los problemas, incluso aquello que nos hiciese daño... y creo que eso no es lo mejor. Por eso, hay que ser fuerte, levantarse después de cada caída, luchar por aquello que queremos porque de no ser así, no podríamos gozar el éxito de decir que la vida nos hizo inmunes un día. Las oportunidades marcan nuestra vida, incluso las que dejamos escapar, y si algún día, aparecen nuevas oportunidades, a pesar del pasado, a pesar del dolor, no renunciéis, puede que lo que venga después, sea mejor que el pasado y lo mejor de vuestra vida.

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